Occidente está al borde del abismo, y lo único que los gobernantes hacen es preocuparse por la política partidaria.
Rob de Wijk, destacado publicista y experto en Relaciones Internacionales, se muestra sombrío frente a las perspectivas de futuro. Aún así, en su nuevo libro “Cinco pasadas las doce: cómo Holanda puede salir fortalecida de la crisis”, esboza diferentes escenarios con un final feliz. “La solución tiene que venir de los políticos.”
El mundo cambia con rapidez; hasta ahí ninguna novedad. Nuevas superpotencias emergen, la crisis financiera ha derivado en una crisis política, hay un déficit de materias primas y problemas climáticos. “El resurgimiento de China acarrea enormes consecuencias”, dice De Wijk. “¿Quién habría pensado hace cuatro o cinco años que necesitaríamos de la ayuda china para salvar el euro? Por primera vez en seis siglos, todo el sistema mundial de relaciones internacionales está cambiando. Todas las construcciones diplomáticas y de derecho internacional de los siglos pasados, se están erosionando.”
“En China reina un espíritu triunfalista. Hay optimismo sobre las posibilidades: ¡adelante, lo lograremos! En Europa hay que constatar la aparición de una especie de hedonismo y decadencia. ‘Bah, bienestar social, seguridad: es lo normal’. Pero a esas cosas no hay que darlas por descontadas.”
Abismo
Son todas razones para ponerse manos a la obra y enfrentar la situación. Sin embargo, es poca la acción que De Wijk ve. “Nuestro sistema político no está preparado para este tipo de desafíos, ni es capaz de encontrar soluciones. En mis momentos más sombríos, tengo la sensación de que nada se soluciona, y que nos precipitamos al abismo.”
“Los políticos no hacen más que hablar del interés nacional, que supuestamente está por encima de los intereses partidarios. Sin embargo, son estos últimos los que tienen la prioridad. Debe ponerse fin a esta polarización incongruente del espectro político. La solución tendrá que venir desde un racional centro. De no lograrse, terminaremos en una gestión derechista con la que la izquierda no se podrá conciliar. Hay que terminar con esta polarización. La política misma tiene que reinventarse”, concluye De Wijk.
El publicista señala además dos medidas imprescindibles. “Se puede destinar un 3% del presupuesto a innovación. Las investigaciones demuestran que cada euro invertido en innovación, genera el séptuple de ganancias. Al mismo tiempo, se debe aspirar a que el 50% de la población tenga un alto nivel de educación. De esta forma se refuerzan los fundamentos económicos. Son cuestiones bastante simples.”
Chapuceos
“El escenario más probable es que continuaremos chapuceando”, opina De Wijk. “Para ser honesto, creo que la crisis aún no es tan grave como para tomar medidas draconianas. La miseria aún no es tan grande. En Grecia e Italia sí, pero en Holanda aún no. Los políticos siempre llegan tarde. Por definición. Afirman querer trabajar de forma proactiva, pero son lo más reactivo que hay.”
























Lamentablemente los políticos en todas partes del mundo toman las decisiones
necesarias antes de caer en el barranco,y la razón es simple,ellos se aseguran de no llegar al fondo del abismo,por esta cirscuntancias los ciudadanos de a pie debemos prepararnos para que cualquier político no nos engañe con tanta facilidad.No debemos olvidarnos que ellos se preparan para
engañar al electorado con promesas que tienen un alto costo social,que ellos no pagan.
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