No podemos hablar de un regreso de Marcos ni mucho menos de un regreso de los zapatistas, ya que nunca se fueron, siempre han estado ahí.
La reciente reaparición de los zapatistas tal vez pueda interpretarse como una señal de “bienvenida “ a Enrique Peña Nieto, el nuevo presidente de México. Priísta que ha integrado a su gabinete a personajes que han sido acusados de haber operado la formación de grupos paramilitares en Chiapas ( que atacan constantemente a las comunidades indígenas) y de ser los autores intelectuales de la matanza de Acteal. Emilio Chuayffet Chemor por ejemplo, era entonces Secretario de Gobernación ( Ministro del Interior) cuando la masacre de Acteal simplemente perdió su puesto y ahora es Secretario de Educación.
Marcha silenciosa
El 21 de diciembre, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) marchó en silencio por las calles de San Cristóbal de Las Casas, y de las cinco cabeceras municipales más importantes de Chiapas. No era para celebrar el fin de la cuenta larga del calendario maya, como afirmaron a la ligera muchos periodistas, sino para recordar a las víctimas de la masacre de Acteal. Ese día la impunidad celebró 15 años.
Los zapatistas dijeron: ¡Aquí estamos! Los indígenas con pasamontañas en marcha solemne y pacífica se contaron por miles.
Hace 20 años, cuando entraba en vigor en México el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (NAFTA por sus siglas en inglés) las comunidades indígenas de Chiapas mostraron al mundo que la miseria, el maltrato y explotación en que vivían.
La figura que más llamó la atención fue la del Subcomandante Marcos, vocero del EZLN por su humor corrosivo, su poesía, lo fresco de sus comunicados, su elocuencia y las grandes sorpresas que daba como el comunicar al mundo que el EZLN no luchaba para tomar el poder sino para tener un país con democracia, paz y libertad.
El Sub era y sigue siendo el vocero de las comunidades zapatistas; él era el puente entre el universo de los mestizos y el de los indígenas. El Sub era el traductor en un sentido amplio y desafortunadamente la prensa mundial puso toda la atención en su persona. Nadie quería hablar con los indios, con las bases de apoyo; todos querían una entrevista con Marcos. Eso fue muy doloroso para el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, instancia superior del ejército zapatista, pues sus miembros son representantes de cada etnia y región rebelde elegidos en asamblea. El CCRI a pesar de su importancia era transparente para la prensa.
Cubrirse la cara para ser visto, desaparecer para que vean a otros
Tal vez por esta razón desde hace varios años, el Subcomandante decidió no tener presencia en las ceremonias y encuentros organizados por los zapatistas. Varias veces afirmó:
Debo pasar a la sombra para que la sociedad civil vea a los indígenas, vea a los zapatistas.
El Sub desapareció de la vida pública. Todo tipo de rumores corrieron: Que si se había ido a vivir a Miami, que si se había mudado a Francia, que si tenía cáncer de pulmón por tanto fumar pipa, que si estaba muriendo de SIDA. Se estaba muriendo de risa de todos esos chismes disfrazados de noticias. Varias veces se habló de su muerte y en una de ellas, respondió:
“Que tristeza que me morí. Y tanto que me quería ...”
En los últimos cuatro años hubo pocos comunicados oficiales del EZLN. El 21 de diciembre, pocas horas después de la marcha silenciosa, apareció un comunicado que dice a la letra:
“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el nuestro resurgiendo. El día que fue día era noche. Y noche será el día que será el día” El comunicado está firmado por el Comité Revolucionario Indígena Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Recordar a Acteal cuando regresa el PRI
A lo largo del siglo XX el Partido de la Revolución Institucional (PRI) ganaba todas las elecciones en Chiapas con el 99.9 % de los votos. Precisamente ahí, en 1994, surgió un movimiento social armado en contra de todo lo que se había convertido el PRI: autoritarismo, caciques criminales, corrupción generalizada, terror, explotación, muerte y todo tipo de abusos hacia las comunidades indígenas.
El entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, sabía desde agosto de 1993 que se preparaba una sublevación. Los militares descubrieron por casualidad un campo de entrenamiento zapatista. Salinas dio la orden de guardar silencio para no asustar a los inversionistas que llegarían con el Tratado de Libre Comercio. Los militares sabían que había guerrilla, lo que no se imaginaban era la dimensión del levantamiento de la madrugada del primero de enero de 1994.
La marcha del 21 de diciembre fue una demostración de fuerza de los zapatistas que por todo Chiapas, mostraron a su ejército indígena, intacto.
En el año 2000 el PRI perdió la presidencia de la República después de gobernar más de 70 años. Del 2000 al 2012 gobernó el derechista Partido Acción Nacional (PAN) y la corrupción fue igual o peor que con los príistas, con el agravante de dejar un país ensangrentado, con 25 mil desaparecidos y más de cien mil muertos. Tras unas elecciones muy polémicas y de acusaciones graves de fraude, el PRI regresa a la presidencia.
Los zapatistas responden al hambre
Horas después del acto encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto y la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, en que presentaron el programa de lucha contra la pobreza en Chiapas, el subcomandante Marcos difundió un nuevo comunicado en el que advierte que “las limosnas” tienen que otorgarlas en otro lugar.
El gobierno federal escogió el municipio de Las Margaritas, donde en 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional apareció con su declaración de guerra contra el gobierno y Estado mexicano encabezado en aquel entonces por presidente Carlos Salinas de Gortari. En respuesta, el líder guerrillero ironizó el acto al que acudieron 30 gobernadores y los integrantes del gabinete legal y ampliado.
De entrada, les llama a los asistentes gubernamentales “Alí Baba y sus 40 ladrones” y luego critica el acarreo que hizo el gobierno para llenar el acto con miles de campesinos e indígenas.
Critica también las equivocaciones de Peña Nieto y de Rosario Robles en la lectura de los discursos y recuerda, en tono sarcástico, el programa Solidaridad que Salinas encabezó en 1993 prometiendo acabar con la desigualdad.
“Un consejo: las limosnas las tienen que ofrecer en otro lado, aquí no vive ningún Jesús de apellidos Ortega Martínez o Zambrano. O pueden darlas en el ‘Pacto por México’. (Ah, mis albures son sublimes, ¿qué, no?).
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En hora buena este tipo de artìculos e informaciones, destaco que es màs plural ahora su elecciòn de temas que incluyen a pueblos que luchan duro contra el sistema que nos mata.
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