Según un informe fechado en junio de 2009, Lady Tabares, la protagonista de la película "La vendedora de rosas" cuenta a la agencia EFE que está viviendo un auténtico "infierno". Lady lleva casi siete años encarcelada por su implicación en un crimen, y ahora le han diagnosticado un cáncer de mama de complicado tratamiento en sus actuales circunstancias.
Radio Nederland reproduce la entrevista realizada en junio de 2004, en la cárcel El Buen Pastor, de Medellín, a la joven colombiana que trabajó como actriz bajo las órdenes del cineasta Víctor Gaviria. Al final de la página puede escuchar la entrevista en formato de audio así como el enlace a la primera parte "Lady Tabares: Ceniecienta otra vez".
Juan Carlos Roque
La joven actriz habla para Voces sobre cómo convierte la rabia y el dolor en algo que pueda engendrar la esperanza y que le permita rehacer su vida; se replantea qué habría sido de ella si el cineasta Víctor Gaviria no la descubre y no la lleva a la pantalla grande, y nos revela además que quizás no nació para ser famosa.
La muerte y desgracia, muy parecidas a la que Gaviria muestra en la pantalla grande, han perseguido a los protagonistas de sus películas. De los actores naturales que participaron en la producción de "La vendedora de rosas" han sido asesinados Giovany Quiroz, alias "El Zarco"; Mónica Rodríguez, la inspiradora de la película; Elkin Vargas, alias "Elkin o Murdoc", Andrés, El Flaco, El Botas y Don Héctor.
Lady no ha escapado a ese destino. En agosto de 2002 fue acusada, junto a su compañero sentimental, Edison Castañeda, de haber incitado a unos adolescentes para que asesinaran a Oscar Galvis Osorio, un taxista de 44 años, y que Tabares asegura no conocer. Quien la inculpó dice que ella proporcionó los cuchillos a los adolescentes que cometieron el homicidio, aunque el fiscal sostuvo que la víctima murió baleada.
A pesar de que el proceso estuvo plagado de contradicciones y que la sentencia fue apelada, el Juzgado Segundo Penal del Circuito del municipio Bello la halló culpable y reiteró su condena: 26 años de prisión. Además de que deberá pagar una multa por perjuicios materiales.
Lady Tabares cumple ahora su condena acompañada por su segundo hijo, Julián Esteban, un bebé de ocho meses, mientras aguarda con esperanza el resultado de un recurso interpuesto en el Tribunal Superior de Medellín.
Juan Carlos Roque: -¿Cuál es tu esperanza?
Lady Tabares: Mi esperanza es que la gente con más posibilidades se fije más en la gente que hay abajo, que está en las calles, que está pidiendo, que está sufriendo, la gente que está muriendo. Que se dé una oportunidad a esas personas y la vida que llevamos pueda mermar o pueda terminar porque todas esas personas son gente de mucho valor, que le puede dar mucho a la sociedad.
JCR: -¿Te has planteado rehacer tu vida?
LT: -Claro, la vida no se acaba aquí ni con esto. La vida tiene que seguir, como dicen en el patio "esto no lo escrituraron a nadie" y así sea dentro de diez, dentro de quince, dentro de siete años, o lo que sea, cuando salga será un motivo para seguir con los proyectos que uno tiene. Por muy difícil que sea la situación, uno no puede dejar que esto le acabe con las ideas, ni con los sueños. Aunque hay momentos en que uno se siente ya totalmente caído, que uno dice "esto ya acabó aquí, ya no hay más nada que hacer, aquí nos morimos", pero, como nosotros decimos, "lo último que se pierde es la esperanza" y hay un dicho que también tenemos que es "Dios aprieta pero no ahorca".
Yo no nací para ser famosa
Y como te dije anteriormente esto debe ser algo malo para algo bueno después y quizás mejor de todo lo que ha sido esto de la fama, porque a lo mejor, yo no nací para ser famosa, pienso que no sé manejar esto de la fama, no nací para eso. ¿Por qué? Porque la fama arrasa con tu vida, con tu privacidad. Cuando eres una persona común y corriente, se puede trabajar, trabajar sin ser famoso y ser feliz ¿no es cierto? Mientras que a mí la fama sólo me ha dado tristezas y más tristezas.
Digamos que lo único bueno que me ha dado la fama son mis hijos y la casa que tengo para mi mamá. Del resto todo ha sido malo, porque donde yo he vivido totalmente feliz fue en todos los viajes que tuve, porque la gente me respetó, me quiso, me alzó, me hicieron sentir como lo que yo era: una persona de mucho valor, que aquí escasamente ven eso en las personas.
Al regresar de esos lugares, aquí volví a ser la misma, todo el mundo me veía igual y se olvidaron de esa persona, que en algún momento hizo algo bueno. Porque si uno hace algo bueno -no es que uno espere- pero, una persona como yo sí espera eso, espero ver mi vida con más alegría, ver a mi mamá más feliz. Con esta fama, mi mamá se ha vuelto más enferma, llora más, mi hermana en vez de subir ha bajado. Se supone que la fama es algo bueno, que debe cambiarle la vida para bien a las personas. Y yo ahora soy más infeliz que cuando no era famosa.
JCR: -¿Qué hubiera sido de tu vida si Víctor Gaviria (director de La vendedora de las Rosas) no te descubre, no te lleva a la pantalla grande, hubieras terminado como tus amigos, la mayoría de ellos están muertos?
LT: -A lo mejor no. Porque el destino se lo hace uno. El destino es algo diario pero, uno lo puedo ir organizando. Yo mis ideas las tenía muy claras, yo hubiera podido seguir estudiando, a lo mejor, hubiera logrado mis cosas, no sería famosa pero, a lo mejor sería feliz, tendría mi familia unida. De pronto, el papá de mi hijo no estaría muerto, a lo mejor no estaría separada de mis hijos. Sé que diariamente tendría que trabajar para comer pero sería feliz porque estaría con ellos.
Mas no rechazo lo de la fama. A mí Víctor me ha dado una felicidad muy grande porque el hecho de que Víctor me hubiese encontrado, me hubiera elegido, ya eso para mí es lo máximo porque, a lo mejor, no supe manejar la fama pero haber hecho la película me hizo muy feliz, no me esperaba ni los viajes, ni la cárcel, ni las enfermedades de mi mamá.
Uno no puede echarle la culpa a nada, pero así lo siento por la fama soy infeliz, soy soltera con hijos, con una madre muy enferma, a la que no puedo cuidar, ella viene cada ocho días y se me queja de que le duele una cosa, ya no camina bien, la veo fatigada, la veo cansada, mi hermana no la trata bien, no la cuida, mientras que yo estoy aquí, esperando a que algún día esto se resuelva, sin saber si mis hijos el día de mañana me van a querer, sin saber si se van a sentir orgullosos de mí algún día.
Por lo menos Fernando José, en repetidas ocasiones, me ha dicho que no me quiere, no quiere venir a verme y tiene apenas cuatro años, ¡¿cómo será cuando tenga siete años?! No me dirá mamá, son cosas que me destruyen, que me hacen sentir como me decía la fiscal "una lacra de la sociedad", "cosas como yo no pueden estar allá fuera", entonces ¡qué más puedo pensar!
Cuando llegué acá, no me querían porque -según decían- presumía de ser muy importante, cosa que nunca he querido, porque me lo pregunto a diario, ¿por qué a mí? A lo mejor tiene cosas buenas pero, llega un momento en que una se cansa. Cuando estaba embarazada quise acabar aquí con todo esto pero, Julián se movió muy fuerte y evitó, a lo mejor, lo que hoy en día hubiera podido acabar del todo con mi mamá.
Pero, hoy en día me pregunto si José no me quiere, si mi mamá está enferma, si algún día se muere y no voy a estar allá, a lo mejor Julián cuando crezca me diga las mismas cosas o quizás me quiera más, cosas tan inciertas que uno no puede adivinar, simplemente esperar a que lleguen. De todo esto lo único que me duele es mi madre y mis hijos, si yo estuviese sola enfrentaría esto más fácil porque sabría que nadie afuera está sufriendo por mí, simplemente a lo que yo sienta.
Mi mamá no es la misma mujer que yo conocí
JCR: -Busca la fuerza en ellos y piensa que tienes mucho que hacer por ellos. Creo que ésa puede ser la mejor terapia para ti dentro del penal.
LT: -Es que lo es, pero no es fácil saber que mamá está tan enferma. Es por culpa mía. ¿Por qué por mi culpa? Soy yo la que está aquí, soy yo la que la angustio. Pensando si estoy bien, si he comido, cómo me ha ido. Para mí no es fácil, porque yo todo lo que he hecho en la vida es por tener bien a mi mamá y a mi familia, me cansé de ver cómo trataban a mi mamá, cómo la mandaban a dormir a la calle porque no tenía para pagar la pieza.
Me cansé de todas esas cosas y por eso decidí trabajar yo sola, por mi propia cuenta y por trabajar y hacer lo que he querido, vea dónde estoy, sí, le he dado una casa a mi mamá, gracias a Dios y a Caracol, pero mi mamá no es la misma, no es la misma mujer que yo conocí. Es una mujer llena de resentimientos, de tristezas, de enfermedades, de dolores. Su mirada ya no es la misma, mientras que yo quería cambiarle todo eso y se lo he empeorado y no sé cuándo pueda lograrlo y ellos son mi apoyo aquí. Lo son, pero para mí y ¿pero a ellos, quién les apoya? Yo, yo que estoy acá, encerrada, a lo mejor insegura de un destino, de unos sueños, de una lucha, yo no sé quién cuida a mi mamá allá cuando está enferma, no sé quién le lleva una pastilla, quién le hace los masajes, no sé. Porque sé que nadie se los hace. Porque como yo, muchas de las que están acá, que sufren, sufren y sufren. A diario se ve a una llorando y a otras que se quieren morir.
JCR: -Lucha, lucha y esfuérzate para que puedas devolverles lo que han perdido... que es a ti.
LT: -Es lo que hacemos aquí diariamente todas las casi setecientas reclusas, luchamos con esto, con el encierro, con todo el régimen que se impone acá. Pero, yo me pregunto cómo luchar uno si la vida de uno está en manos de otra persona que es igual a uno, que fuera Dios, que uno supiera que Dios está allá y él es el que va a decidir, no, él está siempre, siempre pero, antes que nada está primero la decisión de esa persona ¿no es cierto? La cual me hizo creer en algún momento que yo iba a salir libre, digo que me hizo creer porque el juez que nos condenó nos dijo en algún momento que no tenía pruebas para condenarnos y a los quince días me llama y me dice que estoy condenada a veintiséis años.
¿Por qué eso? ¿Por qué jugar con la integridad de una persona? ¿Por qué jugar con su vida? Porque yo no tengo nada que ocultar, entonces siempre abrigué la esperanza de una libertad, es muy difícil pensar que estoy aquí mientras que otra persona ya está decidiendo mi destino, mi vida, la vida de mis hijos, de mi mamá, la vida de todas las que estamos acá, porque no soy la única que está acá con hijos.
Allá en el patio hay muchas mujeres, jóvenes, muy jóvenes de 20, de 22 años en adelante que tienen dos, tres hijos y sólo lloran por eso, y sufren por eso porque no saben qué va a ser de ellos si ellas se quedan acá. Si los van a cuidar bien, si los van a tratar bien, si van a ser bien educados, si las querrán algún día o vivirán reprochándole el motivo por el cual están acá. Yo con las de la mesa hablo mucho de eso, hay una que se mantiene muy deprimida, y yo trato de darle ánimos y ella me dice que yo debería haber sido psicóloga pero, es porque uno trata de entender la situación. Esto no se lo escrituraron a nadie pero tampoco es justo que sean inocentes o culpables estén separadas de sus familias que es lo más importante para uno como persona.
A lo mejor esto tiene que traer algo bueno algún día
Uno puede hacer amistades y todo lo que sea afuera, aquí no se puede, aquí cada una va con su cruz y todo el tiempo van sonriendo mientras que por dentro llevan esa procesión que las destroza. No es fácil, pensar en todo eso. Escasamente sobrevivimos.
Lo que dijiste que si, de pronto, Víctor no me hubiera sacado, no me hubiera mostrado, no hubiera corrido la misma suerte de los demás, a lo mejor, pero los demás murieron porque quisieron, sí, porque pudieron haber escogido otra vida, si sabían que habían enemigos marcharse a otro lugar, trabajar, buscar oportunidades pero, el éxito los volvió más agresivos, con un nivel de superioridad, que los hizo que se destruyeran.
Faltaban oportunidades también, pero es que uno puede hacer las cosas y quizás yo me equivoqué con haberme llevado esa persona a mi casa, me equivoqué, pero mi intención no era equivocarme. Mi intención era ayudarle y sacarlo de donde estaba y a lo mejor esto tiene que traer algo bueno algún día, algún día. Uno trata de no hacérselo tan difícil pero igual lo es.
Hay algo importante que me está gustando mucho y son los cursos que está dando el ITM. Yo me metí en uno que es de belleza. Ahí le dan a uno, gestión empresarial, contabilidad, cosas que son muy importantes para uno, que le pueden servir a uno aquí adentro o allí afuera. Por lo menos eso le crea a uno una esperanza, aprender todas esas cosas.
Ayer hablábamos con la profesora y ella nos daba muchas esperanzas de que "esto les va a servir cuando monten su empresa afuera". Una le dijo que quería ser destilera, otra peluquera. Sueños que tiene cada una y que por esta situación uno los ve opacados pero, en el momento se llena de esa alegría y empieza a ver ese sueño realizado y yo creo que eso ya es algo muy grande, porque a pesar de la reja lo está viendo realizado. Uno tiene que tratar de no ver las cosas tan grises, no es fácil.
Por lo menos, si Dios quiere, mañana viene mamá. Me dijo que como fuera me iba a traer a José y eso me tiene contenta. Pues porque abrigo la esperanza de que José sí quiera venir y que mamá venga es algo muy fuerte que lo anima a uno, aunque no nos gusta, digo no nos gusta porque eso lo hablamos todas. Se habla en todo el patio: hacerlas venir cada ocho días, todo el proceso de la entrada, de la salida, de la fila, que como mi mamá pueden haber muchas madres y muchos familiares que están cansados, que están enfermos pero ellos no hacen embargo, son perseverantes y siguen viniendo, traen lo que una necesite, preguntado cómo estamos.
JCR: -Yo me alegro mucho que la entrevista termine con este hálito de esperanza y que tú estés ya desde la prisión reconstruyendo tu vida. Recuerdas la primera entrevista en tu casa en Bello, que al final te di la sorpresa de regalarte unas rosas, ¿lo recuerdas?
LT: -Sí, claro y harto que me duraron, como cinco días, sí, lo recuerdo.
JCR: -Me habías dicho que jamás te habían regalado rosas, que siempre toda una vida vendiendo rosas pero que nadie te había obsequiado rosas.
LT: -Sí, es la verdad, nunca me habían dado rosas.
JCR: -Hoy tuve la duda de si traerte rosas o quizás darte una ayuda con cosas para tu avituallamiento que quizás sean más necesarias que las rosas. Creo que las rosas las puedes llevar en el corazón por eso te pido que aceptes nuestro modesto presente para que puedas utilizarlo acá en tu beneficio.
LT: -Muchas gracias pero, para mí, pienso que el mejor regalo es que ustedes todavía se interesen por mí y les interese saber que puede pasar conmigo. Eso es lo mejor. Muchas gracias y mucha suerte.
JCR: -Suerte para ti, que la vas a necesitar mucho.
LT: -Y la voy a tener con seguridad, uno nunca debe desprenderse del de arriba. Él es el que decide todo lo de nosotros.
JCR: -Adiós y que pronto podamos vernos pero no aquí, sino en la calle. Ésa es mi mayor esperanza.
LT: -Claro, nos veremos en la calle, por supuesto.


























Debate