Mientras más se profesa la integración Sudamericana, más son los diablos que se despiertan en los países del hemisferio: una diablada está bailando entre Bolivia y Perú.
P.J. Gámez-Cersosimo
Karen Schwarz quiso robarse la gala, y lo logró. La modelo peruana, representante de su país para el concurso de Miss Universo, hizo su aparición esa noche vestida como una diablesa de la danza. Después hubo fuego en el averno.
Las autoridades de Bolivia se indignaron porque Schwarz había ‘usurpado’ la cultura boliviana, y desde La Paz se decidió lanzar una cruzada internacional para reivindicar la propiedad de ‘lo nuestro’.
Ahora Perú responde organizando, en la ciudad andina de Puno, un pasacalle con el baile de la "Diablada". Será en el marco del Día Mundial del Folclor, y como lo intentó hacer con el Pisco y su pulso con Chile, el Gobierno peruano dirigido por Alan García también quiere salir en defensa de la bandera de lo ‘que es suyo’.
Evo Morales y Alan García son dos presidentes que hubieran preferido no ser vecinos ni haber coincidido en el tiempo. El historial de sus desencuentros es extenso y ha llevado al borde del rompimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
García representa un modelo de pensamiento y una línea económica que su par boliviano, Morales, rechaza. El segundo es punta de lanza de la Alternativa Bolivariana para las Américas, mientras García lo es de los tratados de libre comercio y un laissez- fair made in los Andes, de extraña vena y dudoso tinte.
Cabe recordar que éstos son tiempos en que en el Cono Sur se defiende ‘eso que es nuestro’ y se nacionaliza ‘todo lo que se considera propio y auténtico’. Schwarz, eclipsando la noche de gala de Miss Universo, sin quererlo lanzó al ruedo las culebras que cargaba como diablesa, y éstas se han asomado en el vecindario sudamericano. Y en la casa hay veneno.
El presidente Evo Morales fue el primero en señalar los pecados de Karen Schwarz. "No podemos prohibir que la Miss vista el traje,” admitió, “que lo vista, pero que reconozca la propiedad, el origen de la Diablada". El Presidente recuerda la condición de patrimonio nacional boliviano de la Diablada, emblemática del carnaval de la ciudad de Oruro.
Cuenta una leyenda andina que Wari, dios del fuego subterráneo, se da cuenta de que los urus empiezan a adorar al dios Pachacamac. Wari decide brillar más que el Sol y luego enamora a una ñusta uru llamada Aurora, hija del Sol. La ñusta lo rechaza y combate todas las plagas que Wari le envía. Wari es enviado a las profundidades. Basándose en esta leyenda, los nativos realizan una celebración.
Según la visión uru, proviene de una danza "Pagano-Guerrera". En las épocas de cultivo, floración y cosecha, se realizaban ritos de adoración a sus Waqas o ídolos emplazados en la serranía de Uru-Uru o "Donde Nace La Luz".
Según la visión aymara, proviene de tradiciones del tipo ceremonial, a figuras como waqas, apus, achachilas, y muestra la reverencia del indígena por las figuras como el Tiw o Tio, y otras deidades menores.
Los urus fueron sometidos por los aymaras, como más tarde lo fueron por los quechuas.
En los primeros años de la colonia, los españoles recogieron esta manifestación religiosa (no danza) para convertirla en una danza "Pagano-Religiosa" y trasformar la "Danza de los Diablos" o Diablada.
"Pero esta danza es de origen boliviano y no peruano, y posiblemente vayamos a recurrir a los tribunales de La Haya," responde Pablo Groux, ministro de Cultura de Bolivia.
Groux explica que el traje típico de la Diablada ha sido usado en concursos nacionales de belleza por Rosario Rico Toro, en 1990; Verónica Pino, en 1992, y Ximena Rico Toro, en el 2002. También cita como antecedentes la Declaración del Carnaval de Oruro como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, en 2001, por parte de la UNESCO, y la fundación, el 25 de noviembre de 1904, de la ‘Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro’. Asimismo, recuerda la emisión de cuatro sellos postales, en 1968, 1987, 1997 y el 2002 de la Diablada, en la Serie Danzas del Folclore Boliviano, y un decreto del 23 de febrero de 1995 con el que se declara Patrimonio Cultural Artístico, Tradicional y Folclórico de la Nación el Carnaval de Oruro.
Sin embargo, las autoridades peruanas sostienen que la Diablada se bailaba en el sur de su país – por entonces territorio boliviano, no peruano-- dos siglos antes que en la actual Bolivia. Bajo esta reivindicación es que organizan el pasacalle en Puno, una iniciativa de la Federación Regional de Folclor y Cultura de Puno, para dar su respaldo a Karen Schwarz.
"Hasta el momento tenemos confirmadas diez agrupaciones de Diabladas para el pasacalle de Puno," explica la directora de la federación regional, Yenny Silva, a la agencia oficial Andina. "Con este pasacalle, queremos respaldar a nuestra representante peruana y dar a conocer al mundo que la Diablada también le pertenece a Puno, y qué mejor que escoger el Día Mundial del Folclor para dar a conocer nuestra cultura".
Según la posición peruana, la danza evolucionó en todo el altiplano andino, incluido el de Chile, al punto de que es parte fundamental en las celebraciones de la Virgen de la Candelaria.
El asunto es de tal envergadura, que ha subido por los Andes y llegado al Parlamento Andino. "Convergemos a través de esta danza tradicional que se baila en distintos lugares del altiplano. Querer apropiarse de La Diablada es querer decir que no pertenecemos a un mismo pueblo, a una misma historia, a una hermandad forjada a través de los años," afirma la directiva de este organismo regional.
Parece ser que la cantidad de opiniones sobre ésta polémica supera la de culebras que lleva el diablo en la cabeza, cuando Karen Schwarz las dejó sueltas tras la gala de Miss Universo.


























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